Nada, vacío

Origen: Nada, vacío

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Encontré el eslabón perdido

 

 

Encontré el eslabón perdido

 

Esta mañana al levantarme, estiro de la camiseta para quitármela y me engancho con la cadena que llevo en el cuello.

Con la mala suerte de romperla. 

En principio, no le di más importancia: “ya me la colocaré luego”, pensé.

La dejé en la mesita.

Un poco más tarde, voy a ponérmela y me doy cuenta que le falta una pieza importante: el eslabón que se abrió al estirarse; clave, para volver a montar la cadena.

¡Ondia!, con lo pequeño que es.

Empecé a buscarlo…

¡Uuuuf…nada!

“Será difícil encontrarlo”,  me dije.

¡Esa cadena de plata, que tiene tanto significado sentimental para mí!…”¡qué rabia!”

Cansado ya de tanto buscar, me siento en el suelo. Me apoyo en la pared. Giro desganadamente la cabeza, con la mirada perdida y…¡tate!, ¡AL LADO DEL ZÓCALO!

¡En esa parte oscura en la que SIEMPRE están las cosas que se caen!… Ahí estaba el eslabón abierto.

¡Por fin!…

¡ENCONTRÉ EL ESLABÓN PERDIDO!

…y me quedé descansado.

 

Lluc -ancestro del homínido catalán (12 Mill. años)- (4)-JPEG-

Cuarto Ojo (logo pequeño)El Cuarto Ojo del Mono, valorando lo intangiblemente valorable.

Comparto el recuerdo…hoy hace 25 años.

El recuerdo

Una milésima de segundo después del gol de Ronald Koeman se levantó del sofá como impulsado por un muelle, sus ojos ya hacía rato que sudaban (de hecho desde que el árbitro había pitado la falta) y el primer recuerdo, intenso, punzante, doloroso, fue innegociable: el padre.

El padre no había podido ver nunca al Barça levantando una Copa de Europa, el padre tuvo que sufrir la condena de una competición maldita (la espina de los palos de Berna la llevó clavada toda la vida), el padre se tuvo que tragar cinco victorias consecutivas del Real Madrid de Franco y Di Stéfano, el padre, como todos los culés de su generación, había sido una víctima constante de la frustración, el padre se murió de un cáncer de pulmón y poco antes de ‘doblar velas’ prometió que dejaría de fumar (era muy de la broma) y exigió que le enterraran en el cementerio de las Corts para poder oír a la gente cantando los goles del Barça, no se quería perder ninguno (esto lo decía muy en serio).

Mientras iba caminando como un zombi hacia la nevera a buscar la botella de cava, ya lloraba mucho. Desde fuera algún ignorante habría podido pensar que menuda exageración tantas lágrimas por un partido de fútbol, por una falta bien chutada, por una simple copa con orejas grandes. Pero no, el gol de Ronald Koeman había provocado en su casa una explosión de alegría inédita pero también había desencadenado un torrente de emociones que no tenían nada que ver con el fútbol. Tenía que ver con la memoria, con la añoranza, con la pérdida, con la sensación de injusticia por una muerte prematura. De repente, se aparecieron las charlas caminando hacia el camp de las Corts, los momentos de dificultades económicas, la peleas en la mesa los día de partido si la comida no se servía a la hora que tocaba, las broncas si las notas no eran buenas, las discusiones apasionadas con los vecinos del graderío, los cigarrillos letales siempre colgando de sus labios, pequeñas imágenes, a veces borrosas, a veces muy claras, de una vida (demasiado corta) compartida. El Barça como parte fundamental de la identidad de su querido padre y el gol de Koeman a Wembley como excusa para homenajearlo. Y con la botella de cava ya en la mano, la constatación de que aquella alegría inmensa solamente podía ser incompleta porque no la podría compartir con él, con el hombre que le había transmitido la pasión por el deporte y por unos colores. Con su padre.

Joan Mª Pou
Periodista de RAC1.

(*)Traducción del artículo del diario ‘ARA’ (20MAY12).


 

Comparto la coincidencia emocional de este artículo.
¡Va por ti, papá!

Kike.

Eduardo Canteras (mi padre, 1929-1989)
Eduardo Canteras (mi padre, 1929-1989).

Necesito hacer deporte

Necesito hacer deporte

Estoy en casa, diciéndome en voz alta: “Necesito hacer deporte”.

Y de pronto, allá por el fondo se oye una voz que creo reconocer, con tono enérgico:

“¡Cariñín!, ¿y si limpiaras la cocina A FONDO?; ¡verás qué deporte!”

O_O

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Cuarto Ojo (logo pequeño)El  Cuarto Ojo del Mono, ha de ponerse en forma.

Momento embarazoso

Momento embarazoso

Iba sentado en el Metro.

Al llegar a una parada se abren las puertas y entra una chica joven, visiblemente embarazada y con cara de cansada.

Le miro y hago un gesto de atención.

Me levanto, invitándola a sentarse.

Ella, algo ruborizada, me dice: “gracias, pero no se moleste; que no es necesario”.

Insisto y le digo: “sí mujer, ante una embarazada, ¡qué menos!”.

Ella me respondió, casi sin querer y flojito: “ES QUE NO ESTOY EMBARAZADA

¡No supe qué decir!…y no sé que cara puse.

Monos (16)

Cuarto Ojo (logo pequeño)El Cuarto Ojo del Mono, en su práctica diaria de “META USTED LA PATA BIEN METIDA”.

Podría suceder

Podría suceder

 

Una señora mayor entra en el vagón del Metro.

Hay mucha gente.

Todos los asientos están ocupados.

En uno de ellos hay un chico joven.

Miraba hacia el suelo, diríase, con cara de despiste.

De pie hay un señor, que viendo entrar a la anciana y que nadie se levantaba para cederle el asiento, se dirige al chico que está sentado y le recrimina:

“¡Oye, por favor, ¿te puedes levantar?!…¿no ves que hay una señora mayor de pie?”

Y el chico, azorado por las miradas de su alrededor, lentamente se levanta.

Camina torpemente dos pasos…y se cae.

Se encontraba mareado y con ganas de vomitar.

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Cuarto Ojo (logo pequeño) El Cuarto Ojo del Mono, observando las evidencias no evidentes.